Pertenece a la familia de las asteráceas y se cultiva desde hace más de dos mil años, siendo valorada por romanos y griegos. Aunque se originó en India, hoy se cultiva en climas templados. Existen diversas variedades de lechuga, como la Romana, la Escarola, la Hoja de roble y la Iceberg, cada una con particularidades en sabor y textura. Presenta un alto contenido en agua (94%), potasio, calcio, magnesio y vitaminas A, B, C y E, junto con propiedades calmantes y saciantes. Los beneficios de la lechuga incluyen su capacidad para tranquilizar, ayudar al insomnio y promover la salud digestiva y ocular. Para maximizar su valor nutricional, es recomendable almacenarla adecuadamente y consumirla fresca.
La lechuga es un alimento rico en vitaminas, con folatos y vitamina C, y provitamina A o beta-caroteno y vitamina E. La lechuga cultivada al aire libre es la variedad más rica, mientras que la iceberg tiene menor vitamina C. Los folatos intervienen en la producción de glóbulos rojos y blancos, y la síntesis de material genético. Beta-caroteno es esencial para la visión, el buen estado de la piel, el cabello, las mucosas, los huesos y el funcionamiento del sistema inmunológico. La vitamina E está en la estabilidad de las células sanguíneas y la fertilidad. La lechuga también tiene potasio y hierro, magnesio y calcio, y tiene más del calcio en la lechuga.
La hamburguesa actual tiene su origen en Hamburgo, Alemania, donde, en el siglo XIX, los marineros consumían filetes de carne picada entre pan. Estos "filetes Hamburgo" llegaron a América con inmigrantes alemanes, adaptándose en su tránsito; la carne cambiaba a picada y el pan se hizo redondo, dando lugar a la versión americana. A comienzos del siglo XX.
La hamburguesa se popularizó en Estados Unidos por ser económica, sencilla y versátil, lo que llevó a la aparición de puestos callejeros especializados.
En muchos restaurantes neoyorquinos, se ofrecían platos como el filete al estilo de Hamburgo, con denominaciones que evocaban la cultura alemana, bifteck à hambourgeoise.
El concepto de carne en pan tiene raíces antiguas. Marco Gavio Apicio registró en "De re coquinaria" la isicia omentata, antecesora de la hamburguesa, utilizada por legiones romanas. En el siglo XII, los mongoles cocinaban carne bajo sus sillas de montar, práctica que se expandió por Europa. La invasión mongola en Rusia influyó en la gastronomía con el filete tártaro, documentado en restaurantes desde 1938 y mencionado por Julio Verne en 1875. Este plato recuerda al labskaus alemán y al Mett. La salchicha de Hamburgo se cita desde 1763. El "sándwich" se formalizó en el siglo XVIII con John Montagu, y su receta apareció en EE. UU. en 1840. La carne picada era un lujo medieval, popularizándose a partir del siglo XVII.
Hamburgo tiene el puerto mas importante de Alemania, fundado en 1189 por Federico I, es uno de los puertos más antiguos de Europa. A lo largo de los siglos, ha experimentado importantes transformaciones, incluyendo su papel durante las guerras mundiales y su recuperación tras la reunificación alemana. Con casi 2500 puertos, Hamburgo se ha convertido en un importante puerto marítimo y un punto central para el comercio en el norte y el este de Europa. El puerto se fundó el 7 de mayo de 1189, con una carta histórica otorgada a sus habitantes.
La grelina cumple la función de indicar que tenemos hambre y que es hora de comer. Y en el momento que comenzamos a ingerir comida, nuestro cuerpo comienza a poner en marcha los mecanismos de la saciedad.
